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jueves, 13 de marzo de 2014

"Dementia inmaculata", nuevo poemario de Carlos de Tomás

Queridos parroquianos, hoy tenemos en la Posada la nueva publicación de Carlos de Tomás, "Dementia inmaculata", un poemario de "poesía ficción", publicado por Amarante, que nos acerca a un tipo de locura sanadora, la del loco que intenta huir de un mundo enfermo. Por medio de unos personajes que se embarcan en la búsqueda de la autenticidad en una sociedad donde uno no debe salirse de la vereda marcada, el autor nos presenta la locura como una escapada del redil de ovejas obedientes. Ha sido un placer poder prologar este poemario, y un verdadero reto.
El blog cultural "Taller de androides" ha publicado una interesante reseña sobre esta obra, que por cortesía de dicha web podemos compartir aquí, y que sigue a continuación.

De todos modos, aconsejo visitar "Taller de androides", donde se incluye también un poema de "Dementia Inmaculata". 

Carlos de Tomás hacía tres años que no publicaba poesía. Dementia Inmaculata es la culminación de un proyecto de "poesía ficción" que arrancaba en 2008, después de que terminara su antología personal dos años antes (En la soledad del escriba). Este libro complementa al anterior poemario Viaje Astral. 
En palabras de Juan Luis Vera, escritor amigo del poeta y quien ha escrito el prólogo, define el texto como sigue:
"En Dementia Inmaculata, Carlos de Tomás nos acerca al tipo de locura más extendido de nuestro tiempo, la locura que nos protege de un mundo enfermo... Porque loco siempre ha sido aquél cuyo estado psíquico le impide o dificulta llevar una vida normal o, lo que viene a ser lo mismo, el que se sale de la norma.
Con un estilo mordaz y directo a la yugular, el autor construye en este poemario una historia donde la locura se nos presenta como un camino de baldosas amarillas no apto para quien tenga miedo de quedarse castigado sin merienda. Una ruta reservada a los que se saben en un mundo enfermo porque le han obligado a enfermar, porque la opresión es dictatorial y reduce la mente a una parcela odiosa y minúscula, donde mora lo que está bien visto. Ya se sabe: es lo que debemos hacer, no hay alternativas... o eso nos quieren hacer creer. Cualquier alternativa cuerda es entendida como locura dentro de un rebaño de ovejas mansas. Y eso no conviene.
La obra se enmarca bajo la lucidez de la poesía de ficción, donde la poesía no se limita a verter sentimientos, sino que nos puede contar historias donde la crítica social y la ironía están muy presentes, pero también las emociones más profundas. Quizá sea esta poesía la que mejor entronque con el mundo en que vivimos. Como narración que es (que no prosa), la obra se divide en cuatro partes bien diferenciadas, a modo de capítulos. En cada uno de ellos, se nos van presentando unos personajes prestos a desgranar los entresijos de un mundo insano, y a vivir felices en su demencia. Gente que ha ido más allá del último bar. Gente loca, qué duda cabe. Marginados, desterrados, perseguidos pero libres, cercanos como nadie a la auténtica cordura".

lunes, 29 de octubre de 2012

David Benedicte, Premio Ciudad de Badajoz de Poesía 2012

Lo que son las cosas. En mi última entrada acerca de los eventos culturales que darían color al fin de semana extremeño, se me ocurría decir: "Y culminamos el sábado 27 en Pasarón de la Vera con un acto que, creedme, será sonado y recordado". Me refería, naturalmente, a la presentación y tertulia que celebraríamos el sábado 27 con el gran Escritor David Benedicte, que ya lleva numerosos premios y menciones en su haber. Cuando escribí estas palabras, nunca imaginé hasta qué punto serían certeras.

David Benedicte con algunos miembros del Foro de Lectura. Casa Rural "Las Pajaritas", Pasarón de la Vera

El día 27 de octubre transcurrió en un ambiente de tranquilidad y alegría. Por la mañana, visitamos la zona monumental de Plasencia con David Benedicte y su pareja, Ana, para finalmente ponernos en marcha hacia Pasarón de la Vera, donde comimos con parte del Foro de Lectura, los que pudimos asistir. Ya por la tarde, antes de que diese comienzo el acto, recorrimos las calles y rincones de ese Conjunto Histórico-Artístico que es Pasarón. Y llegó el gran momento. En el salón de actos del Centro "María de Luna", más de 100 espectadores escuchamos los impresionantes y rompedores poemas de David Benedicte, de su propia voz, de su propia garganta. Sonoros aplausos retumbaron en la sala tras cada uno de ellos.

David Benedicte y Ana con algunos miembros del Foro de Lectura. Plaza de España, Pasarón de la Vera

A continuación, los miembros del foro de lectura (ya casi al completo) cenamos con David y conversamos animadamente. En aquellos momentos, ninguno podíamos imaginar que, a 164 kilómetros de distancia, otra sala repleta de gente escuchaba el anuncio de los prestigiosos Premios Ciudad de Badajoz 2012. No podíamos imaginar que nuestro invitado y amigo estaba recibiendo un importantísimo galardón a su poemario "Poemarx".

Anuncio de los prestigiosos Premios Ciudad de Badajoz 2012

No lo supimos hasta el día siguiente, con la fortuna de seguir teniendo en Pasarón de la Vera al autor para poder felicitarle, brindar a su salud y compartir con él la alegría del premio. Y debo añadir que es doble alegría: por un lado, la felicidad de ver la ilusión en el rostro de un amigo, y por otro, la alegría de saber que aún queda esperanza. Aún hay jurados que se atreven a premiar la buena literatura en lugar de rendirse a intereses privados y/o editoriales. Aún se encuentra valentía en los jueces literarios. ¡Queda un pábilo de esperanza!

¡Felicidades, David Benedicte, por esta inmensa alegría, y porque realmente (más allá de nuestra amistad) tu literatura lo merece! Algo muy incapacitante tiene que ocurrir para que no esté presente cuando recibas el premio en Badajoz. 

A continuación os dejo el enlace a una de las noticias literarias más sonadas del año. No quiero terminar sin felicitar también a Daniel Dimeco por su Premio Ciudad de Badajoz de novela por "El mapa de las viudas", así como a Alejandro Calderón (galardón de pintura por "Divagaciones de un caballo"), Ismael Lagares (premio de pintura por "Chochimilgo 4"), Jesús Zurita (premio de pintura por "El violento Cayetano", Augusto Arana (premio de escultura por "Liberta") y Bárbara Celis (premio de periodismo por el artículo "Paul Auster afronta el final", publicado por la revista Rolling Stone). A todos ellos, mis felicitaciones.



domingo, 18 de marzo de 2012

Un peacico de Ehtremaura

Luis Chamizo
Queridos amigos, en este domingo extrañamente nostálgico me habréis de permitir un arrebato de regionalismo, que se va a traducir en un retorno a las sensaciones de mi infancia en el pueblecito extremeño en el que crecí: ese remanso de tranquilidad y apacible belleza llamado Pasarón de la Vera. Y una de las personas que más me ayuda a recuperar la esencia del pueblo extremeño es el poeta Luis Chamizo. Nacido en Guareña (Badajoz), de familia humilde y trabajadora, es contemporáneo de la generación del 27, pero nunca siguió sus pasos, sino que prefirió quedarse en la poesía regionalista, con la que se inició.

No es una novedad que el lenguaje está íntimamente ligado a nuestro pensamiento. En este caso, sin duda el poder de las palabras nos transporta a un mundo muy particular: el de los habitantes de los pueblos de Extremadura coetáneos de Chamizo. Para quien no lo sepa, lo que vais a escuchar y/o leer no es exactamente castúo, el dialecto extremeño olvidado, sino un castellano con acento regional extremeño y varias peculiaridades lingüísticas que son legado del castúo y que aún se utilizan en muchos pueblos de estas regiones. El auténtico castúo es un poco más difícil de entender que esto, con otras muchas variantes.

Os dejo en primer lugar un video en el que podéis escuchar "La Nacencia", uno de sus poemas más aclamados. Más abajo, tenéis los versos del poema, que podéis ir leyendo al tiempo que lo escuchais. 

No quiero decir más. No es necesario. Me parece mucho más interesante cederle el turno a nuestro invitado de excepción. Queridos parroquianos, hoy, con todos nosotros, Luis Chamizo.




LA NACENCIA

I
Bruñó los recios nubarrones pardos
la luz del sol que s´agachó en un cerro,
y las artas cogollas de los árboles
d´un coló de naranjas se tiñeron.

A bocanás el aire nos traía
los ruíos d´alla lejos
y el toque d´oración de las campanas
de l´iglesia del pueblo.

Ibamos dambos juntos, en la burra,
por el camino nuevo,
mi mujé, mu malita,
suspirando y gimiendo.

Bandás de gorriatos montesinos
volaban, chirriando por el cielo,
y volaban pál sol qu´en los canchales
daba relumbres d´espejuelos.

Los grillos y las ranas
cantaban a lo lejos,
y cantaban tamién los colorines
sobre las jaras y los brezos,
y roändo, roändo, de las sierras
llegaba el dolondón de los cencerros.

¡Qué tarde más bonita!
¡Qu´anochecer más güeno!
¡Qué tarde más alegre
si juéramos contentos!...
- No pué ser más- me ijo- vaite, vaite
con la burra pal pueblo,
y güervete de priesa con la agüela,
la comadre o el méico...

Y bajó de la burra poco a poco,
s´arrellenó en el suelo,
juntó las manos y miró p´arriba,
pa los bruñios nubarrones recios.

¡Dirme, dejagla sola,
dejagla yo a ella sola com´un perro,
en metá de la jesa,
una legua del pueblo...
eso no! De la rama
d´arriba d´un guapero,
con sus ojos reondos
nos miraba un mochuelo,
un mochuelo con ojos vedriaos
como los ojos de los muertos...
¡No tengo juerzas pa dejagla sola!;
pero ¿yo de qué sirvo si me queo?

La burra, que roía los tomillos
floridos del lindero
careaba las moscas con el rabo;
y dejaba el careo,
levantaba el jocico, me miraba
y seguía royendo.
¡Qué pensará la burra,
si es que tienen las burras pensamientos!

Me juí junt´a mi Juana,
me jinqué de roillas en el suelo,
jice por recordá las oraciones
que m´enseñaron cuando nuevo.
No tenía pacencia
p´hacé memoria de los rezos...
¡Quién podrá socorregla si me voy!
¡Quién va po la comadre si me queo!

Aturdio del tó gorví los ojos
pa los ojos reondos del mochuelo;
y aquellos ojos verdes,
tan grandes, tan abiertos,
qu´otras veces a mí me dieron risa,
hora me daban mieo.
¡Qué mirarán tan fijos
los ojos del mochuelo!

No cantaban las ranas,
los grillos no cantaban a lo lejos,
las bocanás del aire s´aplacaron,
s´asomaron la luna y el lucero,
no llegaba, roändo, de las sierras
el dolondón de los cencerros...
¡Daba tanta quietú mucha congoja!
¡Daba yo no sé qué tanto silencio!

M´arrimé más pa ella;
l´abrasaba el aliento,
le temblaban las manos,
tiritaba su cuerpo...
y a la lus de la luna eran sus ojos
más grandes y más negros.

Yo sentí que los míos chorreaban
lagrimones de fuego.
Uno cayó roändo,
y, prendío d´un pelo,
en metá de su frente
se queó reluciendo.
¡Que bonita y que güena,
quién pudiera sé méico!

Señó, tú que lo sabes
lo mucho que la quiero.
Tú que sabes qu´estamos bien casaos,
Señó, tú qu´eres güeno;
tú que jaces que broten las simientes
qu´echamos en el suelo;
tú que jaces que granen las espigas,
cuando llega su tiempo;
tú que jaces que paran las ovejas
sin comadres, ni méicos...
¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,
con lo que yo la quiero,
siendo yo tan honrao
y siendo tú tan güeno?...

¡Ay! qué noche más larga
de tanto sufrimiento;
¡qué cosas pasarían
que decilas no pueo!
Jizo Dios un milagro;
¡no podía por menos!

II
Toito lleno de tierra
le levanté del suelo,
le miré mu despacio, mu despacio,
con una miaja de respeto.
Era un hijo, ¡mi hijo!,
hijo dambos, hijo nuestro...
Ella me le pedía
con los brazos abiertos,
¡Qué bonita qu´estaba
llorando y sonriyendo!

Venía clareando;
s´oían a lo lejos
las risotás de los pastores
y el dolondón de los cencerros.
Besé a la madre y le quité a mi hijo;
salí con él corriendo,
y en un regacho d´agua clara
le lavé tó su cuerpo.
Me sentí más honrao,
más cristiano, más güeno,
bautizando a mi hijo como el cura
bautiza los muchachos en el pueblo.

Tié que ser campusino,
tié que ser de los nuestros,
que por algo nació baj´una encina
del camino nuevo.

Icen que la nacencia es una cosa
que miran los señores en el pueblo;
pos pa mí que mi hijo
la tié mejor que ellos,
que Dios jizo en presona con mi Juana
de comadre y de méico.

Asina que nació besó la tierra,
que, agraecía, se pegó a su cuerpo;
y jue la mesma luna
quien le pegó aquel beso...
¡Qué saben d´estas cosas
los señores aquéllos!

Dos salimos del chozo,
tres golvimos al pueblo.
Jizo dios un milagro en el camino;
¡no podía por menos!

Escrito por:  Luis Chamizo

domingo, 30 de octubre de 2011

Calavera a Pérez-Reverte


Queridos visitantes de la Posada, a las puertas ya del Día de los Muertos, las tinieblas juguetean con los miedos profundos de los vivos y tiñen el cielo de formas fantasmales. La muerte se extiende sobre la tierra yerma y nosotros, pobres mortales, luchamos por simplemente contemplarla al pasar. Ante todo, hacemos rechinar nuestros dientes en el deseo ahuyentar a la dama negra... de nuestra puerta.
Hoy, sin embargo, parece que quiere hacer una pequeña visita al gran Arturo Pérez-Reverte, quizá solamente para darle un buen susto... ¡o no! El caso es que, como muchos ya sabéis, en el conocido espacio literario de Radio Exterior de España, "Sexto Continente", Juan Patricio Lombera leyó 4 calaveras literarias de entre las que había recibido el programa como colaboraciones.
Una de las elegidas fue la de este posadero, dedicada al sagaz escritor y ácido crítico que no deja títere con cabeza, Arturo Pérez-Reverte. Aquí os dejo el enlace para que podáis escucharla y opinar sobre ella. Todo el programa -de hecho, todos los programas de Sexto Continente- es muy bueno, pero si queréis escuchar las calaveras, están entre los minutos 30 y 34.



Además, aquí tenéis la calavera en cuestión, pero no dudéis en entrar al enlace: ¡Lombera lo lee de muerte!


- Calavera a pérez-Reverte -

Llamo a tu puerta, Reverte,
con la guadaña afilada,
como tu lengua y mirada,
que hoy segaré alegremente.
Aún no te crees tu suerte,
viendo que asciendes al cielo.
Ya verás cuando el sendero
se escinda verticalmente
y ruedes por la pendiente
como por los mentideros.


Autor: Juan Luis Vera

martes, 4 de octubre de 2011

Mi hora oscura

Queridos parroquianos, os dejo aquí una poesía que escribí hace unos meses. La poesía no es mi especialidad y no es una variante en la que me sienta suelto, pero esta noche, bajo el haz tenue despedido por el pávilo de las velas, quisiera compartir con vosotros "Mi hora oscura". Tomad, pues, asiento en vuestros Aposentos...


- Mi hora oscura -

Fui terror en el crepúsculo
y a la mañana, destello.
Yo no cambié en nada;
sólo los ojos del pueblo
que, saciados de pan y circo,
aplaudieron mi decreto.
¡Ojalá fuera tan fácil
acallar los pensamientos!

De la mañana el letargo
oyó un grito en el destierro:
son las almas que perecen,
arrancadas de su suelo,
las mismas que un día reinaron
hasta que mi espada vieron
cercenar la justa barba
de quien me nombró heredero.

¡Oh, extraños días sin vida!
¡Oh, noches sin asueto!
La luna destapa mis mentiras
y el sol no redime mis silencios.
No sé si todos lo oyen
o soy el único del reino
que al despertar las estrellas
gemir escucha al rey muerto.

Y en ésta, mi hora oscura,
el brillo de acero contemplo.
“Tu destino es claro”, digo,
“¡destrona a este desecho!
Aquí solos tú y yo estamos,
y la voz del rey depuesto.
¡Pon ya fin, espada mía,
a mis noches de tormento!

Permite a tu filo rasgar
vieja sangre en nuevo cuello.”
Alzo la vista a la luna;
elevo un último rezo.
Oigo de pronto unos pasos.
Se escurren junto a mi lecho.
Sin pausa empuño una vela
y entre lo oscuro yo tiento,

para encontrar el semblante
de Ores, mi brazo derecho,
quien planeó la matanza
y para el resto el destierro.
“Todo va bien”, me dice,
mientras su daga hace el resto.
Fue terror en el crepúsculo
Y a la mañana, destello.


Escrito por:
Juan Luis Vera