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viernes, 12 de abril de 2013

Quedaron las brasas



...y cuando ya no hubo fuego,
quedaron las brasas, vívidas, odiosas,
incandescentes...
Su paisaje triste, sus bofetadas de calor
en el rostro
y esa sensación
de que nunca se extinguirán,
de que cualquier soplo de viento
reavivará su dolorosa flama
sobre lo que antaño fue bosque.
Era bello el bosque...
Era bello el fuego...
Pese a todo,
era bello.

Por:
Juan Luis Vera

domingo, 6 de noviembre de 2011

El camino también deja huella

En este lugar de encuentro para los caminantes, son muchas las trayectorias que se entrecruzan, plasmando fuertes huellas unas en otras. Todos los caminantes somos conscientes de que dejamos huellas con cada paso de nuestro incesante caminar. Dejamos huellas en el polvoriento suelo, hasta que el viento o el agua las borre. Y dejamos huellas más difíciles de borrar en aquellos que, en algún momento, caminan a nuestro lado, como también ellos dejan huellas perennes en nosotros.

Todos estamos cubiertos de huellas. Las huellas de nuestros acompañantes, de nuestros amigos, de los cruzados de la vida... y también del propio suelo que pisamos.

Pues, cuando nuestro pie se hinca en el suelo, no sólo queda éste hendido por nosotros. También el camino hiende huellas en nuestro corazón. Vamos aprendiendo de cada paso, pero incluso esto sería decir poco. En realidad, vamos construyéndonos y reconstruyéndonos continuamente en nuestro caminar, sin descanso, sin volver a ser jamás los mismos que fuimos. Pues ya no somos lo que éramos hace un kilómetro: pasamos a ser nosotros + las huellas que ese kilómetro deja en nuestro haber.

Somos caminantes de la vida y, como tales, somos, de forma implacable e ininterrumpida, receptores de nuevas experiencias cuyo poder de cambiarnos resulta en ocasiones completamente imprevisible. Y no es que acumulemos esas experiencias, del mismo modo que los trastos viejos se acumulan en un cajón. Más bien, las huellas que el camino deja en nosotros son como hierro que se funde, integrándose con el resto de las experiencias ya asimiladas.

No, no negaré que somos lo que somos. No negaré que estamos conformados de genes que delimitan nuestro aspecto físico, y buena parte de lo que no se ve. Pero, ¿acaso no cambiamos a lo largo de nuestra vida? ¿Acaso lo que somos no depende de lo que hemos vivido, de aquellos parajes por los que hemos caminado? ¿Seríamos iguales si, habiendo nacido aquí, hubiésemos vivido desde bien pequeñitos en Ruanda, o en Iraq?

Para completar esta reflexión, os invito a leer mi artículo sobre el poder del camino sobre nuestro ser, publicado hace una semana por mi buen amigo y gran persona Javier Mérida en su página web. Aquí os dejo el enlace: 

(entrad en "Firma invitada")

¡Espero que podamos compartir opiniones y comentarios al respecto!
¡Un gran saludo, caminantes!


jueves, 15 de septiembre de 2011

Vivir sin máscaras


Estimados parroquianos y visitantes, hoy quiero invitaos a pasar una noche en la Azotea, en compañía de la voz intuitiva y reflexiva de Borja Vilaseca. Os ofrezco un artículo de opinión que dicho autor publicó en El País el pasado 3 de julio, en el cual se adentra en el estudio de la acuciante falta de autenticidad que padece el ser humano actual, llevándole al borde mismo del mayor vacío: el vacío existencial. 

Partiendo de los dictados de una sociedad que condiciona cada uno de nuestros movimientos, incluida -y especialmente- nuestra forma de pensar, Borja Vilaseca navega en busca del modo de ser auténticos, de ser "naturales", que no es ni mucho menos lo mismo que ser "normales". ¿Cómo podemos vencer las cadenas que nos impone la sociedad y aprender a vivir sin máscaras?

Sin más preámbulos, os dejo con este interesantísimo texto de Borja Vilaseca.  


Vivir sin máscaras

Estamos tan condicionados para pensar y comportarnos de una determinada manera que en la sociedad actual ser auténtico es un acto casi revolucionario.

Se cuenta que un reconocido y anciano catedrático de psicología llevaba décadas investigando acerca de la epidemia de vacío existencial y de sinsentido vital que padecían la mayoría de seres humanos. Si bien solía proyectar ante los demás una imagen de seriedad y seguridad, en soledad reconocía sentirse triste y confundido. No acababa de comprender por qué, a pesar de seguir al pie de la letra todo lo que el sistema le decía que tenía que hacer para lograr éxitos y riquezas materiales, en el fondo de su corazón se sentía tan pobre y vacío.

Y así siguió hasta que una mañana entró en una concurrida cafetería y pidió una manzanilla. Seguidamente, la joven camarera cogió una bolsita prefabricada con una mano y un cuenco lleno de ramitas y hojas secas con la otra. Y muy amablemente le preguntó: "¿Cómo la quiere: normal o natural?".

Sorprendido, el catedrático señaló el cuenco con hojas secas. Y mientras se estaba tomando la infusión, obtuvo la revelación que llevaba décadas buscando. Se abalanzó sobre la camarera y le dio un sonoro beso de agradecimiento. Entusiasmado, le dijo: "¡En esta sociedad lo normal no tiene nada que ver con lo natural!". Y salió con una sonrisa de oreja a oreja, como si hubiera encontrado un tesoro.

La sociedad contemporánea se ha convertido en un gran teatro. Al haber sido educados para comportarnos y actuar de una determinada manera, en vez de mostrarnos auténticos, honestos y libres -siendo coherentes con lo que en realidad somos y sentimos-, solemos llevar una máscara puesta y con ella interpretamos a un personaje que es del agrado de los demás. Si bien vivir bajo una careta nos permite sentirnos más cómodos y seguros, con el tiempo conlleva un precio muy alto: la desconexión de nuestra verdadera esencia. Y en algunos casos, de tanto llevar una máscara puesta, nos olvidamos de quiénes éramos antes de ponérnosla.

Lo cierto es que algunos sociólogos coinciden en que en nuestra sociedad ha triunfado el denominado "pensamiento único". Es decir, "la manera normal y común que tenemos la mayoría de pensar, comportarnos y relacionarnos". Así, al entrar en la edad adulta solemos ser víctimas de "la patología de la normalidad". Esta sutil enfermedad -descrita por el psicoterapeuta alemán Erich Fromm- consiste en creer que lo que la sociedad considera "normal" es lo "bueno" y lo "correcto" para cada uno de nosotros, por más que vaya en contra de nuestra verdadera naturaleza.

LA ELOCUENCIA DE LA VANIDAD

"Dime de qué presumes y te diré de qué careces" (refrán popular)

A pesar del malestar generalizado, solemos priorizar el "cómo nos ven" al "cómo nos sentimos". Tanto es así que para muchos la pregunta de cortesía "¿cómo estás?" supone todo un incordio. La mayoría nos limitamos a contestar mecánicamente: "Bien, gracias". Y en caso de no poder escaquearnos, enseguida redirigimos la conversación hacia cualquier "charla banal". Es decir, la utilizamos para fingir que nos estamos comunicando, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es llenar con palabras un potencial silencio incómodo.

En este contexto social, algunos individuos ocultan sus miserias y frustraciones tras una fachada artificial que seduzca e impresione a los demás. La paradoja es que cuanto más intentamos aparentar y deslumbrar, más revelamos nuestras carencias, inseguridades y complejos ocultos. De hecho, la vanidad no es más que una capa falsa que utilizamos para proyectar una imagen de triunfo y de éxito. Es decir, la máscara con la que en ocasiones cubrimos nuestra sensación de fracaso y vacío. Si lo pensamos detenidamente, ¿qué es la "respetabilidad"? ¿Qué es el "prestigio"? ¿Qué es el "estatus"? ¿Qué tipo de personas lo necesitan? En el fondo no son más que etiquetas con las que cubrir la desnudez que sentimos cuando no nos valoramos por lo que somos.

En este sentido, ¿qué más da lo que piense la gente? De hecho, ¿quién es la gente? Nuestra red de relaciones es en realidad un espejismo. En cada ser humano vemos reflejada nuestra propia humanidad. Por eso se dice que los demás no nos dan ni nos quitan nada; son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. La gente no nos ve tal y como somos, sino como la gente es. O como dijo el filósofo Immanuel Kant, "no vemos a los demás como son, sino como somos nosotros". De ahí que la opinión de otras personas solo tiene importancia si nosotros se la concedemos.

DEJAR DE FINGIR

"La verdad que nos libera suele ser la que menos queremos escuchar" (Anthony de Mello)

Un leoncito apenas recién nacido se quedó rezagado y se perdió, pero un grupo de ovejas se cruzó en su camino y le adoptó como un miembro más de su rebaño. El animal creció convencido de que era una oveja, aunque, por más que tratara de balar, solo lograba emitir débiles y extraños rugidos; y por más que se alimentara de hierba, cada vez que veía a otros animales sentía el deseo de devorar su carne. Y por ello, a diferencia del resto de ovejas, que pastaban plácidamente, el felino solía estar angustiado y triste.

Los años pasaron y el animal se convirtió en un león corpulento y fiero. Y una mañana, mientras el rebaño descansaba a orillas de un lago, apareció un león adulto. Todas las ovejas huyeron despavoridas. Y lo mismo hizo el león que creía ser una oveja, que enseguida quedó a merced del león adulto. Nada más verlo, el león cazador no pudo evitar su sorpresa al reconocer a uno de los suyos. Y sorprendido, le preguntó: "¿Qué haces tú aquí?". Y el otro, aterrorizado, le contestó: "Por favor, ten piedad de mí. No me comas, te lo suplico. Solo soy una simple oveja". "¿Una oveja? Pero ¿qué dices?". El león adulto arrastró a su camarada a orillas del lago y le dijo: "¡Mira!". El león que creía ser una oveja miró, y por primera vez en toda su vida se vio a sí mismo tal como era. Sus ojos se empaparon en lágrimas y soltó un poderoso rugido. Acababa de comprender quién era verdaderamente. Y nunca más volvió a sentirse triste.

SEGUIR NUESTRA VOZ INTERIOR

"No dejéis que el ruido ahogue vuestra propia voz interior. Ella ya sabe lo que vosotros realmente queréis ser" (Steve Jobs)

No importa quiénes seamos, qué decisiones tomemos o cómo nos comportemos. Hagamos lo que hagamos con nuestra vida, siempre tendremos admiradores, detractores y gente a quien resultemos indiferentes. Pero entonces, si nuestras relaciones se sustentan sobre este juego de espejos y proyecciones, ¿por qué fingimos? Seguramente por nuestra falta de confianza y autoestima.

Para cultivar una sana relación de amistad con nosotros mismos, lo único que necesitamos es modificar la manera en la que nos comunicamos con nosotros a través de nuestros pensamientos. Solo así podremos aceptarnos, respetarnos y amarnos por el ser humano que somos, con nuestras cualidades, virtudes, defectos y debilidades. Lo demás son comentarios, ruido que hace la gente para no escuchar su propio vacío. Lo que está en juego es nuestra libertad para ser "auténticos"; convertirnos en quienes verdaderamente somos, siguiendo los dictados de nuestra propia voz interior. Eso sí, debido a las múltiples capas de cebolla con las que hemos sido condicionados, hoy día ser uno mismo es un acto revolucionario.

jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Un nuevo planeta Tierra?

Planeta "HD85512b". Fuente: ABC
Hace pocos días, el diario ABC recogía una asombrosa noticia: otro planeta como la Tierra ha sido descubierto a "sólo" 36 años luz de distancia. El cuerpo celeste en cuestión, bautizado con el atractivo nombre de "HD85512b" (seductor, ¿verdad?), gira alrededor de una enana naranja en la constelación de Vela y, puesto que está a la distancia perfecta de su estrella y tiene una masa similar a la terrestre, cabe la posibilidad de que sea habitable. El espacio existente entre este planeta y su estrella, según los investigadores, permitiría la presencia de agua líquida en su superficie.

Para más información, aquí os dejo el enlace:


Tan pronto supe de la noticia, me pregunté: en caso de que realmente podamos habitar ese planeta, ¿qué utilidad le daríamos? ¿Nos sirve de algo este conocimiento?

En primer lugar, habría que contar con la posibilidad de que ya exista "vida" en ese planeta. Al parecer, este aspecto aún no ha podido confirmarse pero, si hay agua allí o algo similar, ¿no es perfectamente posible que exista vida orgánica? Y aún me aventuraré más: ¿habrá vida "inteligente"? Aquí es donde los amantes de la ciencia ficción se empiezan a frotar las manos, la mayor parte de ellos con cierto temor. No en vano, el propio Stephen Hopkins, de quién dicen es el hombre más inteligente del planeta (es decir, del planeta Tierra), aseveró que, de existir, los extraterrestres inteligentes que llegasen a nuestro planeta lo harían con intenciones poco amigables...

¿Y si hubiera vida inteligente allí?
Supongamos que hay vida inteligente allí. ¿Nos entenderemos con ellos? Lo dudo. ¿Podremos establecer un vínculo pacífico? Depende. Si esos "aliens" son tan egoístas y ambiciosos como nosotros y son poderosos, amigos y amigas, os advierto: ¡la guerra interestelar está servida! En el caso de que tengan un "nivel de desarrollo" significativamente inferior al nuestro, poco importará si son ambiciosos o no, puesto que haremos (corrijo: Estados Unidos hará) lo que ya hicieron los españoles en el Nuevo Mundo (curioso nombre al emplearlo aquí, ¿verdad?): entrar a saco y, bajo la bandera de la cultura y la promoción del desarrollo, nos apoderaremos de sus bienes y de sus vidas. ¿Y si son ellos los más desarrollados y bien armados? El proceso será el mismo, pero intercambiando los personajes. ¡Efectivamente: en occidente tomaremos de nuestra propia medicina! Para otros pueblos, en cambio, será más de lo mismo.

Ahora, pensemos que no hay "vida inteligente" en HD85512b. ¿Qué haremos con este nuevo planeta? A bote pronto, se me ocurren dos opciones bien distintas.

Hotel "Nueva Estrella": llámenos ya y reserve su plaza.

Primera opción

El nuevo Nuevo Mundo se convierte en una forma más de ganar dinero, un filón que muchas grandes organizaciones sabrán aprovechar. En concreto, las empresas especializadas en tratar con la élite económica de la sociedad. Se construirán allí grandes complejos que se convertirán en los nuevos chalés de verano de los más ricos. Además, alguien creará destinos turísticos con todas las comodidades dirigidos a la clase media-alta y alta de la sociedad. Así, será un paraíso reservado tan sólo a los más pudientes. Sí, muchos tendremos que conformarnos con las fotos y los vídeos en HD.
Con un nuevo planeta-basurero, ¡nuestro medio ambiente estará a salvo!
Segunda opción

Tal vez el nuevo planeta no sea tan idílico como podría parecer, ni tan atractivo como para sacarle partido con el turismo. En ese caso, ¡qué bien nos vendrá para limpiar nuestra querida Tierra y cuidar mejor el medio ambiente! ¿Qué mejor destino para las toneladas de basura que cubren la faz de nuestro planeta que un nuevo planeta similar al que poder llevarlas? "Y así fue como la humanidad halló al fin el modo de purificar las aguas y los vientos de la Tierra: creando un buevo planeta-basurero".

Éstas son las posibilidades que se me ocurren en este momento, pero seguro que hay muchas más. Por si no os habéis fijado, estamos en la Taberna, así que: ¡ánimo! Os invito a buscar nuevas utilidades, ideas, consideraciones o lo que queráis, en torno al descubrimiento de HD85512b.

¡Con lo poco que sabemos de ese Nuevo Mundo, casi todo es posible!

miércoles, 24 de agosto de 2011

"Vuelo de libélulas": el punto de partida

Queridos visitantes de la Posada, a continuación os dejo un adelanto de lo que podéis encontrar en "Vuelo de libélulas". Si alguno espera que revele algo de la trama o de la trayectoria del personaje, mejor será que espere sentado. Aquí sencillamente os ofrezco unas notas acerca de la cimentación sobre la que se erige la historia de la novela. En otras palabras, un pequeño sendero hacia las ideas que dieron forma al texto final.

Pese a lo que pueda parecer, "Vuelo de libélulas" no es una novela sobre política. Ni siquiera sobre los enfrentamientos de unos grupos políticos con otros. Más bien, se trata de una novela "social".

Como sabéis, la historia trata de un joven que se define a sí mismo como persona que pertenece a un grupo, y desde ahí, este chico comenzará a ver la vida con otra perspectiva. Poco importa que este grupo sea político, religioso, intelectual, deportivo o parrandero. Lo que es realmente importante -por ser el denominador común de todo ello- es que se trata de un grupo social que, en un intento de reforzar su identidad, lucha por diferenciarse de otros grupos. Y, si para ello es necesario el enfrentamiento y la oposición abierta, sus miembros no tendrán reparos en emplearlo.

¿Habrá algún día un clásico sin agresiones?
Siempre ha sido así. Los forofos del Real Madrid se enfrentan a los del Barça, intentando demostrar que son mejores. Y lo mismo ocurre con los del Barça respecto al Madrid. Son los dos grandes equipos del panorama futbolero nacional y, por tanto, están destinados a un enfrentamiento sin fin. Si el Real Madrid gana, ya sabemos que sus prosélitos ensalzarán a su equipo, su entrenador y sus jugadores. Los seguidores del Barça, no obstante, se opondrán a esa consideración y quién sabe si la victoria del Madrid será vista como resultado de las faltas cometidas por sus jugadores, un mal arbitraje o, sencillamente, la suerte. Pero, ¡ojo!, lo mismo ocurrirá, pero a la inversa, si el equipo vencedor resulta ser el Barça. ¡Lo hemos comprobado claramente hace unos días, en la final de la Super Copa!

El enfrentamiento es habitual entre los grupos ideológicos
En los grupos ideológicos de tendencia política el proceso no es muy distinto (salvando las diferencias obvias). Si yo estoy en el grupo A, que se manifiesta en contra del grupo B, trataré de defender a mi grupo como el mejor a base de descalificar y desautorizar, bien los argumentos, bien a las propias personas, que pertenecen al grupo B. Para mí, el grupo B está equivocado o son unos sinvergüenzas; todo lo contrario del grupo A, al que yo pertenezco. ¡Éstos son honrados y luchan por un ideal justo, que merece la pena defender! Por eso yo estoy dentro de ese grupo.

Este tipo de dinámica tiende a desencadenar enfrentamientos abiertos que con demasiada frecuencia acaban en violencia. A los hechos me remito. La noche anterior a la llegada del Papa a Madrid, lo que habrían de ser unas manifestaciones pacíficas de peregrinos, por un lado, y laicos, por otro, se convirtió en un auténtico intercambio de violencia. 

Manifestaciones "pacíficas" acaban en violencia
¿Cómo puede ser que dos movimientos que abogan por la paz acaben recurriendo a la violencia verbal y física? La paz es uno de los valores fundamentales de la Iglesia Católica, y esto se acentúa especialmente en todas las JMJ. Por otro lado, la manifestación laica partió con un espíritu expresamente pacífico. No obstante, las agresiones fueron bidireccionales. En un intento de desacreditar al otro, estos grupos acabaron por desacreditarse a sí mismos. (No perdamos de vista, por otro lado, que no podemos etiquetar a todo un grupo por las acciones de unos cuantos, que es un error muy común).

¿A dónde nos lleva todo esto? Entre otras cosas, a considerar que la lucha de grupos es común a todos los ámbitos sociales, sin distinción de edad, sexo, valores, etc. Si apuramos, ¡incluso las rivalidades entre pueblos vecinos entran en este contexto!

Por eso, "Vuelo de libélulas" no debe enmarcarse dentro de las rencillas políticas por el simple hecho de que el protagonista esté dentro de un grupo neofascista. La ideología del grupo es circunstancial. Pero hay algo verdaderamente sustancial: que se define dentro de un grupo social frente a otro u otros.

La "identidad grupal" permite que mil actúen como uno sólo
A partir de ello, podemos hacernos más preguntas: ¿qué hace que un joven entre en un grupo tan cerrado?, ¿cómo se forman estos grupos?; ¿cómo se mantienen vivos y activos?, ¿por qué es tan difícil salir de ellos una vez se está dentro?...

Todas estas preguntas, y muchas otras, dieron origen a lo que hoy es "Vuelo de libélulas".

Así pues, con esta novela pretendo acercar este tema, característico de los experimentos y estudios de la Psicología Social, a todas las personas que les interese. Todos formamos parte de la sociedad y, por ello, todos podemos vernos influidos por los grupos sociales. Ésta es la razón por la que me parecía interesante convertir en novela esta temática tan trascendental, para que todo el mundo pudiese tener acceso a ella sin necesidad de leerse grandes volúmenes teóricos.


El nazismo logró que millones de personas dejasen de ser ellos mismos para ser clones dentro del movimiento, amoldándose todos al mismo comportamiento y las mismas ideas. Es lo que se conoce como "desindividuación".

miércoles, 10 de agosto de 2011

Visita de Benedicto XVI a Madrid: consideraciones económicas (II)


El presente texto es la segunda parte de un artículo algo más extenso. La primera parte se publicó en este mismo sitio el 9 de agosto de 2011. Es conveniente haber leído la primera parte antes de continuar con esta entrada.

¡Un gran saludo, del posadero!

 
¿Beneficios?

"La Conferencia Episcopal Española considera que la visita de Joseph Ratzinger no es un despilfarro, pues "siempre que viene el Papa es un negocio económico y espiritual". ¿En verdad es un negocio? Según el consejero de Presidencia de la Xunta, Alfonso Rueda, la estancia del Papa en Santiago costará a las arcas gallegas 3 millones de euros y es "una inversión muy rentable, porque los beneficios van a ser muy superiores", en su opinión". Así lo expresa elEconomista, donde también se afirma que un cálculo aproximado estima los beneficios para la Xunta en 17 millones de euros.

En Barcelona, los beneficios esperados eran mucho más optimistas, ascendiendo a 29'8 millones de euros, entre pernoctaciones, compras, comidas, uso de transportes, etc. Visto así, la visita del Papa parece una buena inversión; no obstante, los contribuyentes laicos consideran inadecuado que el Estado, como ente político en el que todos estamos incluidos, realice un dispendio económico tan grande con fines religiosos.

Ahora bien, ¿son reales estos beneficios? Sin duda todos recordamos aquel sonado V Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar en Valencia durante julio de 2006, también presidido por Benedicto XVI. Dicho encuentro gozó de gran publicidad para la ciudad de Valencia, cifrándose los beneficios esperados también en numerosos millones de euros (no hay datos claros al respecto). Sin embargo, la Fundación V Encuentro, organizadora de los actos, "adeudaba a principios de 2008 tres millones de euros por los gastos realizados en el evento", según recoge el diario El País.

Tanto es así que a finales de 2009 el Consell tuvo que inyectar 2 millones de euros a dicha entidad porque la falta de liquidez derivada de la visita del Papa comprometía el pago de las deudas y la continuidad de la propia Fundación V Encuentro. ¿Ha servido de solución? Ni mucho menos. Sencillamente, la deuda ha cambiado de destinatario, pero sigue vigente aún en la actualidad, 5 años después de aquella visita papal.

Respecto al tema que nos ocupa, la próxima visita a Madrid, anteriormente se hizo mención de los gastos previstos: 50 millones de euros. Pues bien, muy recientemente toda la prensa española se ha hecho eco de la expectativa de beneficio que reportará esta visita a Madrid.

Según las cifras aportadas por la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), liderada por la Conferencia Episcopal y el Arzobispado de Madrid (de nuevo, juzgue cada uno la credibilidad de la fuente), este evento reportará unos beneficios de 100 millones de euros, principalmente en forma de ganancias para comerciantes y empresas: comidas, artículos de recuerdo, alojamiento, uso del transporte público, etc. Todo ello sin contar con otro tipo de beneficio que también tiene repercusiones económicas: la proyección de la imagen de Madrid a nivel internacional, con el impacto turístico consecuente. "Según las administraciones, el Papa es un reclamo turístico colateral inmenso", publica Madridiario.

Por esta razón, los poderes públicos y privados se han volcado (y se están volcando) plenamente en esta visita pastoral. El consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, dio la cara a favor de la JMJ y "cifró en 100 millones de euros la inyección económica que supondrá el evento en el contexto económico nacional, una cantidad similar a la que defienden los organizadores de la visita", según recoge El País.

No obstante, son numerosas las entidades y personas en general que dudan de estas cifras tan optimistas. El Gobierno defiende que no ha realizado ninguna aportación en metálico a la JMJ. ¿Es cierto? Difícil saberlo, cuando los datos de los gastos asociados a este evento no están a disposición pública. Por tanto, estos supuestos gastos, en caso de existir, no han sido incluidos en la estimación general que sitúa el coste en los 50 millones de euros.

Pero hay algo más. Ninguna aportación "en metálico", han especificado. Suponiendo que esto sea cierto, la cesión gratuita de espacios y servicios públicos o las exenciones fiscales, efectivamente, no son aportaciones "en metálico", pero sí suponen un porcentaje de gasto importante que, como es lógico, será costeado con dinero público, esto es, con los impuestos de todos los españoles.

Y ahora es cuando podemos preguntarnos por los beneficios específicos de la visita de Benedicto XVI. ¿Realmente dejará beneficios en Madrid? Probablemente, sí. Ahora bien, ¿quién percibirá dichos beneficios? Principalmente, las empresas de restauración, hostelería, comercio, transporte, etc. La mayor parte de estas empresas están aportando recursos monetarios y materiales para sufragar parte de los gastos, pero a cambio, obtendrán un importante margen de beneficio.

Por último, ¿de dónde saldrán esos beneficios? Naturalmente, de los bolsillos de aquellas personas que durante estos días se hagan usuarios de dichos servicios y productos. Por tanto, los principales generadores de beneficio serán los fieles que acudan a ver al Papa, pero también los turistas que nada quieran saber de este evento, y también todos los madrileños que pagan sus impuestos, y también todos los usuarios del metro, y también, a la larga todos los contribuyentes.

Pues bien, hemos comprobado que las empresas implicadas sufragarán determinados costes para, finalmente, obtener importantes beneficios económicos. Preguntémonos todos: ¿cuál será el beneficio de la visita del Papa para los contribuyentes? La respuesta no puede ser sino una decepción.


(A colación de este tema, entre las fuentes citadas más abajo se incluye un artículo de Diario Crítico que es de gran interés, pues recoge información específica acerca de los costes y financiaciones que se mueven en torno a la JMJ. Además, es una de las pocas publicaciones al respecto que no repiten exactamente lo mismo que todas las demás).


La situación económica actual

Sobre la situación económica de base con la que nuestro país se prepara para recibir al Papa, poco se puede decir que no sepamos ya. Todos estamos al corriente de la inmensa debilidad de nuestros mercados, así como de los alarmantes datos de paro y endeudamiento. Según datos de elEconomista, a día de hoy:
  • El 60% de los autónomos españoles duda que pueda mantener su negocio.

  • Un total de 1.494 empresas se han declarado insolventes, siendo el 2º nivel más alto de la historia.
  • El endeudamiento de las autonomías ha alcanzado niveles de auténtico peligro para la economía nacional y la inestabilidad de sus cuentas sigue incrementándose.
  • La producción industrial descendió un 2% en junio.
  • Los precios de importación subieron el 7,7% en junio.
  • El PMI de servicios cayó a 46,5 puntos en julio.
  • El PMI manufacturero cayó a 45,6 puntos en julio.
  • El IBEX 35 se caracteriza por su inestabilidad y por estar tocando mínimos.

Por otro lado, de acuerdo con los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dentro de su última Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de paro en el segundo trimestre de 2011 ha alcanzado el 20,89% de la población: un total de 4.833.700 parados en nuestro país. En otras palabras, una salvajada.

Del mismo modo, no conviene olvidarse de la famosa prima de riesgo. Como sabemos, nuestro país ha estado al borde de un rescate económico por parte de la comunidad europea cuando, hace tan sólo una semana, nuestra prima de riesgo superó los 400 puntos básicos, situándonos así en la "zona de peligro". A día de hoy, la prima ha descendido en torno a los 300 puntos, pero no seamos tan ingenuos de creer que ya estamos fuera de riesgo. Con la enorme inestabilidad que demuestran nuestros mercados, "fuera de riesgo" es el término menos apropiado para calificarlos.

Estos y otros muchos datos sitúan a la economía española en uno de sus peores momentos. A decir verdad, las previsiones económicas más pesimistas son las que se han cumplido: en estos momentos, nuestra economía se encuentra más dañada que en 2010, según publica elEconomista. En estas condiciones de partida, la Comunidad de Madrid, endeudada hasta niveles pavorosos, se dispone a recibir la visita de Benedicto XVI, con todo su séquito y los gastos asociados a ello, previamente mencionados. ¿Cómo saldrá nuestra economía de este nuevo envite?


Una petición personal

Debo advertir al lector de que con el apartado anterior finaliza la parte documentada y analítica de este texto. Aquí comienza, de forma muy distinta, un alegato más personal, ya propiamente enmarcado dentro del terreno de la opinión.

Me podido comprobar que, desde numerosos grupos cristianos, se está pidiendo a los poderes públicos que no se realice un gasto tan desmesurado en infraestructuras, acondicionamiento de espacios públicos y otros preparativos similares. Del mismo modo, solicitan al propio Pontífice que no acuda a una cita que está suponiendo tal nivel de gasto para un país plenamente azotado por la crisis económica.

La razón que exponen estos grupos es bíblica: Jesucristo, defensor de los pobres y desamparados, no aceptaría que se montase toda esta parafernalia con la excusa de difundir su mensaje. Como Jesús, la Iglesia debería aprender a predicar en la montaña, sin grandes ostentaciones, al tiempo que echan a patadas a los mercaderes del templo de Dios. Hoy, sin embargo, los "mercaderes" ya no sólo ocupan los alrededores del templo, sino que se han metido hasta la sacristía. Eso es lo que, según estos grupos de cristianos convencidos, no se puede permitir.

Yo me uniría a su petición gustoso, si creyese que realmente fuese a servir de algo. Sin embargo, dudo muchísimo que los responsables del Vaticano vayan a sentir algún tipo de compasión por nuestra situación económica. Y dudo que lleguen a comprender que quien carga finalmente con los gastos que ellos van a ocasionar somos cada uno de los ciudadanos. Claro está que los fieles peregrinos que acudan a Madrid serán los que financien en mayor medida este evento, pero no serán los únicos. La subida de los billetes de metro es buena prueba de ello.

Dudo, en definitiva, que los grandes responsables católicos puedan recuperar el verdadero espíritu cristiano, el mensaje de pobreza que Jesucristo tanto promulgó.

Por ello, mi petición personal para el Papa es otra.

Su Santidad, humildemente le pido que enferme. Que no sea demasiado grave, mas sí lo suficiente para no poder efectuar su visita a Madrid. ¡Y hágalo su eminencia cuánto antes! En realidad, ya debería haberlo hecho, pues muchos gastos ya no son recuperables, pero aún podemos salvar algo de este despilfarro. Sé que no es una petición aceptable, pero opino que es más realista y practicable que pedirle, como están haciendo otros colectivos, comprensión y solidaridad. Créame que, si no lo creyera así, jamás le pediría tal cosa.

Su Santidad, haga caso de las suplicas de este humilde posadero. Enferme usted un poquito, atesore unas décimas de fiebre (una de las pocas cosas que usted no suele atesorar) y déjese cuidar en su casita. Mire que en ningún sitio se está mejor que en casa. Usted en la suya, yo en la mía y Dios en la de todos. Y así, todos contentos.


Fuentes empleadas