Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de agosto de 2011

Visita de Benedicto XVI a Madrid: consideraciones económicas (II)


El presente texto es la segunda parte de un artículo algo más extenso. La primera parte se publicó en este mismo sitio el 9 de agosto de 2011. Es conveniente haber leído la primera parte antes de continuar con esta entrada.

¡Un gran saludo, del posadero!

 
¿Beneficios?

"La Conferencia Episcopal Española considera que la visita de Joseph Ratzinger no es un despilfarro, pues "siempre que viene el Papa es un negocio económico y espiritual". ¿En verdad es un negocio? Según el consejero de Presidencia de la Xunta, Alfonso Rueda, la estancia del Papa en Santiago costará a las arcas gallegas 3 millones de euros y es "una inversión muy rentable, porque los beneficios van a ser muy superiores", en su opinión". Así lo expresa elEconomista, donde también se afirma que un cálculo aproximado estima los beneficios para la Xunta en 17 millones de euros.

En Barcelona, los beneficios esperados eran mucho más optimistas, ascendiendo a 29'8 millones de euros, entre pernoctaciones, compras, comidas, uso de transportes, etc. Visto así, la visita del Papa parece una buena inversión; no obstante, los contribuyentes laicos consideran inadecuado que el Estado, como ente político en el que todos estamos incluidos, realice un dispendio económico tan grande con fines religiosos.

Ahora bien, ¿son reales estos beneficios? Sin duda todos recordamos aquel sonado V Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar en Valencia durante julio de 2006, también presidido por Benedicto XVI. Dicho encuentro gozó de gran publicidad para la ciudad de Valencia, cifrándose los beneficios esperados también en numerosos millones de euros (no hay datos claros al respecto). Sin embargo, la Fundación V Encuentro, organizadora de los actos, "adeudaba a principios de 2008 tres millones de euros por los gastos realizados en el evento", según recoge el diario El País.

Tanto es así que a finales de 2009 el Consell tuvo que inyectar 2 millones de euros a dicha entidad porque la falta de liquidez derivada de la visita del Papa comprometía el pago de las deudas y la continuidad de la propia Fundación V Encuentro. ¿Ha servido de solución? Ni mucho menos. Sencillamente, la deuda ha cambiado de destinatario, pero sigue vigente aún en la actualidad, 5 años después de aquella visita papal.

Respecto al tema que nos ocupa, la próxima visita a Madrid, anteriormente se hizo mención de los gastos previstos: 50 millones de euros. Pues bien, muy recientemente toda la prensa española se ha hecho eco de la expectativa de beneficio que reportará esta visita a Madrid.

Según las cifras aportadas por la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), liderada por la Conferencia Episcopal y el Arzobispado de Madrid (de nuevo, juzgue cada uno la credibilidad de la fuente), este evento reportará unos beneficios de 100 millones de euros, principalmente en forma de ganancias para comerciantes y empresas: comidas, artículos de recuerdo, alojamiento, uso del transporte público, etc. Todo ello sin contar con otro tipo de beneficio que también tiene repercusiones económicas: la proyección de la imagen de Madrid a nivel internacional, con el impacto turístico consecuente. "Según las administraciones, el Papa es un reclamo turístico colateral inmenso", publica Madridiario.

Por esta razón, los poderes públicos y privados se han volcado (y se están volcando) plenamente en esta visita pastoral. El consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, dio la cara a favor de la JMJ y "cifró en 100 millones de euros la inyección económica que supondrá el evento en el contexto económico nacional, una cantidad similar a la que defienden los organizadores de la visita", según recoge El País.

No obstante, son numerosas las entidades y personas en general que dudan de estas cifras tan optimistas. El Gobierno defiende que no ha realizado ninguna aportación en metálico a la JMJ. ¿Es cierto? Difícil saberlo, cuando los datos de los gastos asociados a este evento no están a disposición pública. Por tanto, estos supuestos gastos, en caso de existir, no han sido incluidos en la estimación general que sitúa el coste en los 50 millones de euros.

Pero hay algo más. Ninguna aportación "en metálico", han especificado. Suponiendo que esto sea cierto, la cesión gratuita de espacios y servicios públicos o las exenciones fiscales, efectivamente, no son aportaciones "en metálico", pero sí suponen un porcentaje de gasto importante que, como es lógico, será costeado con dinero público, esto es, con los impuestos de todos los españoles.

Y ahora es cuando podemos preguntarnos por los beneficios específicos de la visita de Benedicto XVI. ¿Realmente dejará beneficios en Madrid? Probablemente, sí. Ahora bien, ¿quién percibirá dichos beneficios? Principalmente, las empresas de restauración, hostelería, comercio, transporte, etc. La mayor parte de estas empresas están aportando recursos monetarios y materiales para sufragar parte de los gastos, pero a cambio, obtendrán un importante margen de beneficio.

Por último, ¿de dónde saldrán esos beneficios? Naturalmente, de los bolsillos de aquellas personas que durante estos días se hagan usuarios de dichos servicios y productos. Por tanto, los principales generadores de beneficio serán los fieles que acudan a ver al Papa, pero también los turistas que nada quieran saber de este evento, y también todos los madrileños que pagan sus impuestos, y también todos los usuarios del metro, y también, a la larga todos los contribuyentes.

Pues bien, hemos comprobado que las empresas implicadas sufragarán determinados costes para, finalmente, obtener importantes beneficios económicos. Preguntémonos todos: ¿cuál será el beneficio de la visita del Papa para los contribuyentes? La respuesta no puede ser sino una decepción.


(A colación de este tema, entre las fuentes citadas más abajo se incluye un artículo de Diario Crítico que es de gran interés, pues recoge información específica acerca de los costes y financiaciones que se mueven en torno a la JMJ. Además, es una de las pocas publicaciones al respecto que no repiten exactamente lo mismo que todas las demás).


La situación económica actual

Sobre la situación económica de base con la que nuestro país se prepara para recibir al Papa, poco se puede decir que no sepamos ya. Todos estamos al corriente de la inmensa debilidad de nuestros mercados, así como de los alarmantes datos de paro y endeudamiento. Según datos de elEconomista, a día de hoy:
  • El 60% de los autónomos españoles duda que pueda mantener su negocio.

  • Un total de 1.494 empresas se han declarado insolventes, siendo el 2º nivel más alto de la historia.
  • El endeudamiento de las autonomías ha alcanzado niveles de auténtico peligro para la economía nacional y la inestabilidad de sus cuentas sigue incrementándose.
  • La producción industrial descendió un 2% en junio.
  • Los precios de importación subieron el 7,7% en junio.
  • El PMI de servicios cayó a 46,5 puntos en julio.
  • El PMI manufacturero cayó a 45,6 puntos en julio.
  • El IBEX 35 se caracteriza por su inestabilidad y por estar tocando mínimos.

Por otro lado, de acuerdo con los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dentro de su última Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de paro en el segundo trimestre de 2011 ha alcanzado el 20,89% de la población: un total de 4.833.700 parados en nuestro país. En otras palabras, una salvajada.

Del mismo modo, no conviene olvidarse de la famosa prima de riesgo. Como sabemos, nuestro país ha estado al borde de un rescate económico por parte de la comunidad europea cuando, hace tan sólo una semana, nuestra prima de riesgo superó los 400 puntos básicos, situándonos así en la "zona de peligro". A día de hoy, la prima ha descendido en torno a los 300 puntos, pero no seamos tan ingenuos de creer que ya estamos fuera de riesgo. Con la enorme inestabilidad que demuestran nuestros mercados, "fuera de riesgo" es el término menos apropiado para calificarlos.

Estos y otros muchos datos sitúan a la economía española en uno de sus peores momentos. A decir verdad, las previsiones económicas más pesimistas son las que se han cumplido: en estos momentos, nuestra economía se encuentra más dañada que en 2010, según publica elEconomista. En estas condiciones de partida, la Comunidad de Madrid, endeudada hasta niveles pavorosos, se dispone a recibir la visita de Benedicto XVI, con todo su séquito y los gastos asociados a ello, previamente mencionados. ¿Cómo saldrá nuestra economía de este nuevo envite?


Una petición personal

Debo advertir al lector de que con el apartado anterior finaliza la parte documentada y analítica de este texto. Aquí comienza, de forma muy distinta, un alegato más personal, ya propiamente enmarcado dentro del terreno de la opinión.

Me podido comprobar que, desde numerosos grupos cristianos, se está pidiendo a los poderes públicos que no se realice un gasto tan desmesurado en infraestructuras, acondicionamiento de espacios públicos y otros preparativos similares. Del mismo modo, solicitan al propio Pontífice que no acuda a una cita que está suponiendo tal nivel de gasto para un país plenamente azotado por la crisis económica.

La razón que exponen estos grupos es bíblica: Jesucristo, defensor de los pobres y desamparados, no aceptaría que se montase toda esta parafernalia con la excusa de difundir su mensaje. Como Jesús, la Iglesia debería aprender a predicar en la montaña, sin grandes ostentaciones, al tiempo que echan a patadas a los mercaderes del templo de Dios. Hoy, sin embargo, los "mercaderes" ya no sólo ocupan los alrededores del templo, sino que se han metido hasta la sacristía. Eso es lo que, según estos grupos de cristianos convencidos, no se puede permitir.

Yo me uniría a su petición gustoso, si creyese que realmente fuese a servir de algo. Sin embargo, dudo muchísimo que los responsables del Vaticano vayan a sentir algún tipo de compasión por nuestra situación económica. Y dudo que lleguen a comprender que quien carga finalmente con los gastos que ellos van a ocasionar somos cada uno de los ciudadanos. Claro está que los fieles peregrinos que acudan a Madrid serán los que financien en mayor medida este evento, pero no serán los únicos. La subida de los billetes de metro es buena prueba de ello.

Dudo, en definitiva, que los grandes responsables católicos puedan recuperar el verdadero espíritu cristiano, el mensaje de pobreza que Jesucristo tanto promulgó.

Por ello, mi petición personal para el Papa es otra.

Su Santidad, humildemente le pido que enferme. Que no sea demasiado grave, mas sí lo suficiente para no poder efectuar su visita a Madrid. ¡Y hágalo su eminencia cuánto antes! En realidad, ya debería haberlo hecho, pues muchos gastos ya no son recuperables, pero aún podemos salvar algo de este despilfarro. Sé que no es una petición aceptable, pero opino que es más realista y practicable que pedirle, como están haciendo otros colectivos, comprensión y solidaridad. Créame que, si no lo creyera así, jamás le pediría tal cosa.

Su Santidad, haga caso de las suplicas de este humilde posadero. Enferme usted un poquito, atesore unas décimas de fiebre (una de las pocas cosas que usted no suele atesorar) y déjese cuidar en su casita. Mire que en ningún sitio se está mejor que en casa. Usted en la suya, yo en la mía y Dios en la de todos. Y así, todos contentos.


Fuentes empleadas




















martes, 9 de agosto de 2011

Visita de Benedicto XVI a Madrid: consideraciones económicas (I)

Más de uno se extrañará de que esta entrada aparezca bajo la ominosa etiqueta de "Establos". Como sabéis, en los Establos se encuentra todo aquello que resulta deplorable y que no nos gustaría ver, es decir, aquellas cosas que nos hacen avergonzarnos de nuestros semejantes y, por tanto, de ser humanos. En esta posada, como ya sabéis, el mal se oculta entre las sombras de los caballos. 


¿Por qué ubico la visita de Benedicto XVI en esta estancia? Confío en que esa pregunta quedará respondida a lo largo de la presente entrada.

Permitidme señalar, antes de entrar en materia, que éste es el artículo mejor documentado que he publicado en este blog hasta la fecha. Me parece un tema de gran interés y así he pretendido demostrarlo con la selección de datos y el análisis que aquí se incluye. Espero que el lector no quedará decepcionado con ello. Por supuesto, también habrá espacio para alguna reflexión personal más o menos irreverente.


Asimismo, he comprobado que la extensión del texto sobrepasa en mucho el tamaño de una entrada "normal", con lo que he decidido dividirlo en dos partes, de las que ésta es, claro está, la primera. La segunda y última será publicada mañana.


Leedlo con atención y, si queréis saber más, podéis consultar las fuentes citadas (y muchas otras), donde la información aparece ampliada y es, a mi juicio, de gran interés para todos. Creo que las implicaciones de una visita papal como la que se avecina en Madrid son demasiado influyentes como para permanecer impasibles. Así pues, os sugiero que lo leáis, os informéis bien y, por supuesto, ¡que comentéis aquello que se os ocurra una vez esté el artículo completo!


¡Un gran saludo, del posadero!



Gastos asociados a una visita papal

En primer lugar, es importante señalar que estas cifras, pese a ser estimaciones, son bastante aproximadas a la realidad. Casi no disponemos de datos reales específicos ya que el balance económico de las visitas papales no suele ponerse a disposición pública, ¡pese a ser un gasto público! He aquí un primer asunto más que sospechoso y francamente inadmisible. La transparencia de los gastos públicos debería ser absoluta, aunque en ellos esté implicado el Papa.

Comencemos por las últimas visitas que Benedicto XVI efectuó a dos ciudades españolas: Santiago de Compostela y Barcelona. A tan sólo 10 días de la llegada del Pontífice a Santiago, el diario Público sacó a la luz unas previsiones oficiales según las cuales la Xunta de Galicia (PP) gastaría 6.541 euros por cada minuto que el Papa estuviese en la capital gallega. La noticia señalaba que "en plena etapa de recorte del gasto público, los gallegos pagarán 3.000.000 de euros por las 7 horas y 45 minutos que Benedicto XVI esté en la ciudad, para poner el broche final a las celebraciones por el Año Santo Xacobeo".

Estos datos son coherentes con las cifras aportadas por uno de los periódicos más fiables en materia de economía, elEconomista, que afirma que "la visita (papal) les sale a los estados que lo reciben a unos tres millones de euros al día", reconociendo al mismo tiempo la escasa fiabilidad que ofrecen las fuentes responsables de la organización.

De acuerdo con los datos de la Xunta, la mitad del coste (1.500.000 euros) iría destinado a la retransmisión de los actos, a cargo de la radiotelevisión pública (CRTVG). Entre estos gastos se encuentran la distribución mundial de la señal, toda la plantilla de ente público, los 500 empleados, 60 cámaras movilizadas, 7 unidades móviles digitalizadas, 9 pantallas gigantes, la instalación eléctrica, etc. "Sólo en la corriente eléctrica que se necesita para este dispositivo (las 9 pantallas gigantes) se gastarán 218.300 euros".

El restante millón y medio de euros serviría para pagar la abrumadora logística de atender a las 200.000 personas que, según las previsiones, participarían en los actos, sin contar con los 10.000 fieles que se esperaban para presenciar la misa desde la plaza del Obradoiro. Se incluye aquí el plan de emergencias y de coordinación del voluntariado del Arzobispado de Santiago para la atención de enfermos y ancianos.

Y así se justificaría el escalofriante desembolso de tres millones de euros con motivo de la breve visita del Pontífice a Santiago de Compostela.

Curiosamente, la misma fuente del diario Público sitúa el nivel de gasto de la Generalitat (PSC, IVC y ERC) a causa de la visita del Papa a la ciudad condal en 1.800.000 euros totales, casi la mitad que la Xunta. ¡Y eso que en Barcelona pasaría 22 horas, frente a las 8 horas en Santiago! Si consultamos el diario elEconomista, volvemos a encontrar coherencia absoluta: 1'8 millones es el coste estimado para los contribuyentes catalanes.

Añade este último: "Según las averiguaciones hechas por elEconomista, la diferencia estriba en la forma de contabilizar los gastos de transmisión por televisión. Mientras la televisión gallega lo cifra en un millón de euros, en Cataluña fuentes de TV3 aseguraron que "no vamos a dar una cifra porque el gasto entra dentro de los presupuestos ordinarios de nuestros informativos para actos extraordinarios", explicó un portavoz."


La visita a Madrid

¿Qué ocurre con la próxima visita a Madrid del Pontífice? Las mismas estadísticas que ubicaron en 3 y 1,8 millones las estancias del Papa en Santiago y Barcelona, respectivamente, cifraron el coste de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en la friolera de 25.000.000 euros, tal y como refleja el diario Público. Sin embargo, fuentes más recientes (junio de 2011) ya sitúan el presupuesto en 50 millones de euros, esto es, ¡el doble de lo anteriormente previsto! ¿Alguien es capaz de asimilar mentalmente una cifra de semejantes proporciones?

El periódico Las Provincias recoge las declaraciones de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud (que cada cual vea qué credibilidad le concede a dicha fuente) en las que "aseguran que tendrá un coste cero para el contribuyente". (Disculpen que me ría a carcajadas, pero el chiste me ha pillado desprevenido; para otra vez, avisen ustedes, no sea que me atragante). De acuerdo con esta fuente (tan fidedigna), el multitudinario encuentro de Benedicto XVI en Madrid "se financiará, en un 70% con las aportaciones de los participantes y en un 30% con aportaciones dinerarias de una veintena de empresas".

Claro. Me pregunto cómo puede sostenerse esta osada afirmación cuando el Metro de Madrid ha subido su coste en un 50%. Efectivamente, desde este lunes "el billete sencillo de Metro, Metro Ligero y EMT cuesta 1,50 euros", como apuntan en las noticias de RTVE. ¿Es casualidad que esta subida coincida con la proximidad de la visita del Papa? Permitidme dudarlo.

Con este descomunal incremento, el metro de Madrid se convierte en el más caro de España, por encima de San Sebastián y Barcelona. Puede que la pregunta del millón sea: ¿a quién afectará esta subida? Puesto que los precios de los abonos y billetes de diez viajes se mantienen como estaban, según fuentes del Gobierno de la Comunidad de Madrid, el incremento sólo afectará a los "viajeros esporádicos que podrían convertirse en habituales al adquirir un metrobús".

La traducción de esta información está muy clara. Con la llegada del Papa a las Jornadas Mundiales de la Juventud, miles y miles de personas se trasladarán a Madrid, convirtiéndose automáticamente en potenciales "viajeros esporádicos" de metro. Estos visitantes se encontrarán ante la siguiente tesitura: 1) moverse por el metro con billetes sencillos, pagando ese 50% más, o 2) comprar un billete de diez viajes que, probablemente, no llegará a completar, con lo que le seguirá saliendo más caro.

Conclusión: la banca gana, el usuario pierde. Una vez más, se repite el eterno leitmotiv.

Y, en contra de las declaraciones de los organizadores de estas Jornadas, estas medidas no afectarán únicamente a los participantes, sino a todo ciudadano español que, desde ayer, decida utilizar el metro de forma no habitual, ya sea cristiano, ateo, budista o musulmán. Esta situación, amigas y amigos, es completamente inadmisible.


Mañana será publicada en este blog la segunda parte de este artículo.