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martes, 24 de mayo de 2011

"La Norma Única"

El día siguiente a la apertura de la posada nació con esa sensual luz que únicamente la primavera sabe derramar sobre el mundo. Los viajeros salieron de sus aposentos y se pertrecharon para iniciar una nueva andadura, pero algo les retuvo aún unos segundos en torno al Recibidor. Allí, en la pared arcillosa, alguien había abierto ya el primer agujero para clavar un papiro. Los caminantes, intrigados, se acercaron al escrito...


"Una Norma para moderarlos a todos, una Norma para encauzarlos, una Norma para acogerlos a todos y mostrarlos a las audiencias".
Igual que el Anillo de Saurom era Único, también será una sola la norma que habrán de tener en cuenta los visitantes que quieran expresar su opinión en esta posada. Y la norma es ésta:

  •  Toda opinión, idea, apunte o reflexión será bien recibida, sea del tipo que sea; todo viajero puede aportar lo que desee con libertad, con una sola excepción: no se aceptará nada en este lugar que pueda resultar ofensivo, insultante, intolerante o irrespetuoso para los demás visitantes. En el supuesto de que localice algún elemento que ese tipo, lo barreré de la posada de inmediato.
 
Amigos y amigas, sé que esta norma apenas necesita mención, pues forma parte de la ética más básica, mas me permitiréis pecar de previsor y situarla aquí. Ya sabéis que, mientras se tenga presente esta norma, ¡todas las aportaciones son bien recibidas! 
¡Gracias por vuestra colaboración!

Firmado: el posadero.

lunes, 23 de mayo de 2011

¡La Posada abre sus puertas!

¡Bienvenidos, amigos y amigas!

Me presento: soy Juan Luis Vera, vuestro posadero durante todo el tiempo que gustéis pasar en este recóndito lugar. Podéis quedaos bajo este techo cuanto queráis. Descansad. Reponed fuerzas. Salid con la mañana en busca de aventuras, o quedaos si lo preferís. Volved siempre que así lo decidáis, pues aquí siempre hallaréis la puerta y la mente abiertas de par en par, para compartir juntos tantas historias y vivencias que merecen ser contadas.
Desde este mismo momento, la Posada de Juan Luis Vera abre sus puertas al mundo. Todos los que lo deseéis, ¡pasad sin reparos a conocer las estancias de este hogar, que es también el vuestro! ¿Qué me decís? ¿Os animáis a iniciar la primera visita por la Posada? ¿Sí?
¡Seguidme, pues!
  • El Recibidor. Estamos en el puente que conecta la Posada con el mundo exterior y lo que en él ocurre. El Recibidor será como un "tablón de anuncios", o más bien, de las noticias que nos llegan desde todas partes. Algo similar a la portada de un periódico, para hacerse una idea. Si Obama decide lanzar los dados para elegir un nuevo país productor de petróleo al que invadir, nos enteraremos aquí; si el grupo de teatro X estrena una obra cuyos actores son grillos y cucarachas, nos enteraremos aquí; si en la plaza del pueblo ha aparecido un nuevo nido de golondrinas, nos enteraremos aquí... ¡Eso sí!, el Recibidor únicamente acoge la noticia tal cual, con la brevedad propia de una reseña en portada. Para profundizar en el tema en cuestión, habremos de internarnos en el resto de estancias...
  • La Taberna. Si hay un lugar concurrido en la Posada, ése es la Taberna. Aquí podréis compartir con otros caminantes vuestra opinión sobre cualquier suceso, idea, rumor, habladuría, noticia..., o lo que se os ocurra. En suma, estamos en un espacio de reunión, de debate común, un punto de intercambio de ideas de forma abierta, respetuosa y desenfadada. No dudéis en aportar vuestra opinión, si así lo queréis, o en iniciar una nueva conversación. Por supuesto, cualquier estancia de la Posada está abierta a la comunicación y el intercambio, pero quizá la Taberna es el ambiente más propicio para avivar el diálogo. ¡Todos podemos aprender de todos, amigos míos! Ése es el lema de la Posada.
  • Los Establos. Por desventura, no todo será alegría y jolgorio. En demasiadas ocasiones, es la injusticia la que se impone en el devenir del ser humano, y entonces nos topamos con cosas que no nos gustaría ver. Sin embargo, están ahí. Los Establos se encuentran a las traseras de la Posada, una zona incierta y tenebrosa en la que se fraguan las conspiraciones, engordan las traiciones y crecen todos esos males que nadie quisiera reconocer. ¿Os atrevéis a pasar una noche entre las sombras de los caballos?
  • Los Aposentos. En más de una ocasión quizá arribéis a la Posada agotados del camino y no tengáis intención de sumaos al bullicio de la Taberna, ni os interese saber qué se cuece por los oscuros Establos. En esos casos, los Aposentos serán un buen lugar donde relajarse. Pasad a la habitación, descalzaos, recostaos donde mejor os plazca, respirad hondo y dejaos mecer por la literatura: relatos, poesías, anuncios de libros, y también información sobre otros eventos culturales y artísticos diversos. En fin, todo lo necesario para disfrutar de una velada en clave de paz.
  • La Azotea. No es extraño divisar en el tejado de la Posada alguna silueta solitaria que dedica su tiempo a la sencilla y, a la vez, intensa labor de meditar al tiempo que contempla las estrellas en la noche, o el extenso paisaje, cuando alumbra el día. La Azotea es el hábitat natural de los idealistas y soñadores. Es lugar de reflexiones y desvaríos: es la estancia del pensamiento.
Pues bien, amigos y amigas, hasta aquí nuestro primer contacto con la Posada. Ya conocéis las estancias. ¡Ahora sólo resta comenzar, entre todos, a darles uso!
 Una vez más, ¡bienvenidos, bienvenidas! 
¡Las puertas ya están abiertas!