Mostrando entradas con la etiqueta La Posada. Mostrar todas las entradas
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domingo, 9 de diciembre de 2012

Reformas en La Posada

Con motivo de nada en especial, he decidido hacer reformas en La Posada. Toda una osadía, diría yo, tal y como está el panorama inmobiliario. Pero estas obras, desde mi punto de vista, eran perentorias casi por peligro de derribo o, como rezaba cierto cartel que en su día tuve la tentación de agenciarme para colgarlo en la puerta de mi casa (no lo hice, lo prometo), por "peligro indeterminado".

La cuestión, en el fondo, es meridianamente simple. Los contenidos de La Posada son muy distintos hoy a lo que eran cuando este establecimiento se puso en marcha. La Posada ha ido creciendo, alimentándose, desarrollando sus propias ramificaciones... hasta que, desde hace ya un tiempo, me he encontrado ante un formato de "estancias" que ya no se ajustaba a la realidad. Las viejas etiquetas eran a las entradas como un traje obtuso: algunas sobraban se mirase por donde se mirase y otras reventaban de contenidos dispares, como un gran cajón de sastre.

Básicamente, y salvando otros cambios menores, la modificación ha consistido en sustituir las viejas estancias por secciones propiamente dichas. Más exhaustivas. Más claras. Más intuitivas. Algunas únicamente han cambiado de nombre: por ejemplo, el "Recibidor" es ahora la sección "Noticias", y la "Azotea" ha sido rebautizada como "Reflexión". Sin embargo, en la mayoría de los casos se ha configurado una nueva estructuración. Tanto es así que, si bien he querido rescatar 13 secciones como las más representativas, La Posada arroja a día de hoy un total de 126 secciones o, mejor dicho, etiquetas, que han sido la base para generar las antedichas secciones.

¿Qué ocurre ahora con las entradas pretéritas, inicialmente rotuladas con el marbete de las estancias? Nada, pues todas han sido re-etiquetadas según la nueva distribución. Pienso que así serán más fáciles de encontrar, basta con pinchar sobre una de las secciones de la izquierda para que se muestren todas las entradas relacionadas. Vamos, lo normal.

Arriba, en la pestaña "Secciones", he dejado un resumen de las mismas. 

¡Bienvenidos de nuevo a La Posada! La nueva Posada, tras las reformas. Espero que ya nadie se me pierda por aquí dentro, como ya pasó alguna que otra vez.

Un gran saludo,

El Posadero

martes, 24 de julio de 2012

3 meses fuera de La Posada

Tres meses fuera de la Posada es mucho tiempo, o eso me ha parecido a mí. Ya no es sólo que se hayan detenido las publicaciones sin previo aviso; es que no he vuelto a pisar este suelo ni para comprobar si seguía existiendo o algún viento despiadado había tirado por tierra todo lo construido. Quien en estos meses haya buscado cobijo en nuestros Aposentos, o algo de conversación en la Taberna, tal vez meditación en la Azotea o quien sabe si algo de oscuridad en los Establos; se ha encontrado con las puertas cerradas. Cerrado por ¿vacaciones? Ni mucho menos. Más bien lo contrario, un exceso de actividad a extramuros de esta Posada. Pero, ¿cómo saberlo, si no había aviso alguno en el Recibidor?

Por ello, me siento obligado a pedir disculpas a los parroquianos y visitantes por esta larga ausencia injustificada. Y, sabiéndome en deuda con ellos (que sois vosotros), voy a tratar de ser más organizado para que cada semana haya al menos una nueva entrada y así este lugar, que tanta vida tuvo siempre gracias a todos vosotros, retorne a las viejas andadas y sirva a las expectativas de cuantos llegáis a este paraje.

Para ello, necesito de vuestra ayuda. Aprovecho que el presente establecimiento ha cumplido ya su primer añito para agradecéos vuestra presencia y continua colaboración. Habéis llenado esto de comentarios y, sobre todo, del calor de vuestra compañía. Casi 20.000 visitas así lo atestiguan. Sinceramente, ¡gracias! Y, como os decía, preciso de vuestra ayuda para seguir convirtiendo este lugar en un remanso de experiencias. 

Comentad esta entrada. ¿Qué echáis de menos? ¿Qué es lo que más os gusta? ¿Qué reduciríais o arrojaríais fuera de aquí? Todas las sugerencias serán escuchadas con gratitud.

Sabes, queridos parroquianos, que este nuevo año supondrá el inicio de una nueva etapa en la Posada. Algo distinto, más comprometido, más continuado. Habrá reformas en La Posada; de aquí a un tiempo, la apariencia de este lugar será un tanto distinta, mas su propósito permanecerá: servir de punto de encuentro para todo peregrino que quiera compartir con nosotros su camino. 

Camino típico a través del bosque en La Vera

domingo, 6 de noviembre de 2011

El camino también deja huella

En este lugar de encuentro para los caminantes, son muchas las trayectorias que se entrecruzan, plasmando fuertes huellas unas en otras. Todos los caminantes somos conscientes de que dejamos huellas con cada paso de nuestro incesante caminar. Dejamos huellas en el polvoriento suelo, hasta que el viento o el agua las borre. Y dejamos huellas más difíciles de borrar en aquellos que, en algún momento, caminan a nuestro lado, como también ellos dejan huellas perennes en nosotros.

Todos estamos cubiertos de huellas. Las huellas de nuestros acompañantes, de nuestros amigos, de los cruzados de la vida... y también del propio suelo que pisamos.

Pues, cuando nuestro pie se hinca en el suelo, no sólo queda éste hendido por nosotros. También el camino hiende huellas en nuestro corazón. Vamos aprendiendo de cada paso, pero incluso esto sería decir poco. En realidad, vamos construyéndonos y reconstruyéndonos continuamente en nuestro caminar, sin descanso, sin volver a ser jamás los mismos que fuimos. Pues ya no somos lo que éramos hace un kilómetro: pasamos a ser nosotros + las huellas que ese kilómetro deja en nuestro haber.

Somos caminantes de la vida y, como tales, somos, de forma implacable e ininterrumpida, receptores de nuevas experiencias cuyo poder de cambiarnos resulta en ocasiones completamente imprevisible. Y no es que acumulemos esas experiencias, del mismo modo que los trastos viejos se acumulan en un cajón. Más bien, las huellas que el camino deja en nosotros son como hierro que se funde, integrándose con el resto de las experiencias ya asimiladas.

No, no negaré que somos lo que somos. No negaré que estamos conformados de genes que delimitan nuestro aspecto físico, y buena parte de lo que no se ve. Pero, ¿acaso no cambiamos a lo largo de nuestra vida? ¿Acaso lo que somos no depende de lo que hemos vivido, de aquellos parajes por los que hemos caminado? ¿Seríamos iguales si, habiendo nacido aquí, hubiésemos vivido desde bien pequeñitos en Ruanda, o en Iraq?

Para completar esta reflexión, os invito a leer mi artículo sobre el poder del camino sobre nuestro ser, publicado hace una semana por mi buen amigo y gran persona Javier Mérida en su página web. Aquí os dejo el enlace: 

(entrad en "Firma invitada")

¡Espero que podamos compartir opiniones y comentarios al respecto!
¡Un gran saludo, caminantes!


martes, 24 de mayo de 2011

"La Norma Única"

El día siguiente a la apertura de la posada nació con esa sensual luz que únicamente la primavera sabe derramar sobre el mundo. Los viajeros salieron de sus aposentos y se pertrecharon para iniciar una nueva andadura, pero algo les retuvo aún unos segundos en torno al Recibidor. Allí, en la pared arcillosa, alguien había abierto ya el primer agujero para clavar un papiro. Los caminantes, intrigados, se acercaron al escrito...


"Una Norma para moderarlos a todos, una Norma para encauzarlos, una Norma para acogerlos a todos y mostrarlos a las audiencias".
Igual que el Anillo de Saurom era Único, también será una sola la norma que habrán de tener en cuenta los visitantes que quieran expresar su opinión en esta posada. Y la norma es ésta:

  •  Toda opinión, idea, apunte o reflexión será bien recibida, sea del tipo que sea; todo viajero puede aportar lo que desee con libertad, con una sola excepción: no se aceptará nada en este lugar que pueda resultar ofensivo, insultante, intolerante o irrespetuoso para los demás visitantes. En el supuesto de que localice algún elemento que ese tipo, lo barreré de la posada de inmediato.
 
Amigos y amigas, sé que esta norma apenas necesita mención, pues forma parte de la ética más básica, mas me permitiréis pecar de previsor y situarla aquí. Ya sabéis que, mientras se tenga presente esta norma, ¡todas las aportaciones son bien recibidas! 
¡Gracias por vuestra colaboración!

Firmado: el posadero.

lunes, 23 de mayo de 2011

¡La Posada abre sus puertas!

¡Bienvenidos, amigos y amigas!

Me presento: soy Juan Luis Vera, vuestro posadero durante todo el tiempo que gustéis pasar en este recóndito lugar. Podéis quedaos bajo este techo cuanto queráis. Descansad. Reponed fuerzas. Salid con la mañana en busca de aventuras, o quedaos si lo preferís. Volved siempre que así lo decidáis, pues aquí siempre hallaréis la puerta y la mente abiertas de par en par, para compartir juntos tantas historias y vivencias que merecen ser contadas.
Desde este mismo momento, la Posada de Juan Luis Vera abre sus puertas al mundo. Todos los que lo deseéis, ¡pasad sin reparos a conocer las estancias de este hogar, que es también el vuestro! ¿Qué me decís? ¿Os animáis a iniciar la primera visita por la Posada? ¿Sí?
¡Seguidme, pues!
  • El Recibidor. Estamos en el puente que conecta la Posada con el mundo exterior y lo que en él ocurre. El Recibidor será como un "tablón de anuncios", o más bien, de las noticias que nos llegan desde todas partes. Algo similar a la portada de un periódico, para hacerse una idea. Si Obama decide lanzar los dados para elegir un nuevo país productor de petróleo al que invadir, nos enteraremos aquí; si el grupo de teatro X estrena una obra cuyos actores son grillos y cucarachas, nos enteraremos aquí; si en la plaza del pueblo ha aparecido un nuevo nido de golondrinas, nos enteraremos aquí... ¡Eso sí!, el Recibidor únicamente acoge la noticia tal cual, con la brevedad propia de una reseña en portada. Para profundizar en el tema en cuestión, habremos de internarnos en el resto de estancias...
  • La Taberna. Si hay un lugar concurrido en la Posada, ése es la Taberna. Aquí podréis compartir con otros caminantes vuestra opinión sobre cualquier suceso, idea, rumor, habladuría, noticia..., o lo que se os ocurra. En suma, estamos en un espacio de reunión, de debate común, un punto de intercambio de ideas de forma abierta, respetuosa y desenfadada. No dudéis en aportar vuestra opinión, si así lo queréis, o en iniciar una nueva conversación. Por supuesto, cualquier estancia de la Posada está abierta a la comunicación y el intercambio, pero quizá la Taberna es el ambiente más propicio para avivar el diálogo. ¡Todos podemos aprender de todos, amigos míos! Ése es el lema de la Posada.
  • Los Establos. Por desventura, no todo será alegría y jolgorio. En demasiadas ocasiones, es la injusticia la que se impone en el devenir del ser humano, y entonces nos topamos con cosas que no nos gustaría ver. Sin embargo, están ahí. Los Establos se encuentran a las traseras de la Posada, una zona incierta y tenebrosa en la que se fraguan las conspiraciones, engordan las traiciones y crecen todos esos males que nadie quisiera reconocer. ¿Os atrevéis a pasar una noche entre las sombras de los caballos?
  • Los Aposentos. En más de una ocasión quizá arribéis a la Posada agotados del camino y no tengáis intención de sumaos al bullicio de la Taberna, ni os interese saber qué se cuece por los oscuros Establos. En esos casos, los Aposentos serán un buen lugar donde relajarse. Pasad a la habitación, descalzaos, recostaos donde mejor os plazca, respirad hondo y dejaos mecer por la literatura: relatos, poesías, anuncios de libros, y también información sobre otros eventos culturales y artísticos diversos. En fin, todo lo necesario para disfrutar de una velada en clave de paz.
  • La Azotea. No es extraño divisar en el tejado de la Posada alguna silueta solitaria que dedica su tiempo a la sencilla y, a la vez, intensa labor de meditar al tiempo que contempla las estrellas en la noche, o el extenso paisaje, cuando alumbra el día. La Azotea es el hábitat natural de los idealistas y soñadores. Es lugar de reflexiones y desvaríos: es la estancia del pensamiento.
Pues bien, amigos y amigas, hasta aquí nuestro primer contacto con la Posada. Ya conocéis las estancias. ¡Ahora sólo resta comenzar, entre todos, a darles uso!
 Una vez más, ¡bienvenidos, bienvenidas! 
¡Las puertas ya están abiertas!